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Megaupload o el deseo de algo más

En un futuro no muy lejano tendremos que limitarnos a lo que nos ofrezca el mercado. Es como visitar todas las librerías de un país y no encontrar más que libros de auto ayuda, libros light, libros para iniciarse, pero no las grandes obras que nos gustaría leer con tranquilidad en nuestro estudio. Por el momento, hay que seguir buscando y cuando finalmente encontramos ese lugar predilecto para nuestra vista, capaz de mostrarnos libros importantes y que tal vez solo hemos escuchado mencionar en alguna selección bibliográfica de un crítico literario nos damos cuenta que el libro cuesta más de lo que podríamos abonar en esos momentos. Pero sin mucho reparo, aunque si con resignación, y conscientes de que no es necesario poseer el objeto, nos dirigimos a una buena biblioteca donde sin mucho trámite podemos acceder a esos mismos libros: nos encerramos horas en la biblioteca, las salas de estudio que visitamos a diario nos permiten regocijarnos de lecturas imposibles en otro espacio.


Yo nunca he comprado un libro pirata por ese motivo en particular, gracias a Dios siempre me he topado con bibliotecas públicas o privadas de muy buen nivel a las cuales he tenido acceso pagando o no pagando alguna mensualidad. ¿Existe algo parecido para la música o las películas? ¿Existe algún lugar donde yo puede acceder a las películas de David Lynch sea para comprarlas o para alquilarlas y verlas en algún espacio determinado? ¿Existe algún lugar donde puede escuchar a Nina Simone, Thin Lizzy, Pink Floyd, Wayne Shorter, Sufjan Stevens, Air, a Jacques Loussier (su versión de Bach en jazz), Blonde Redhead, Miles Davis, Lester Young,  Mongo Santamaria, Genesis, Pulp, Paris Combo, The National, Jimmy Hendrix, The Velvet Underground, New Order, The Cure (Disintegration, Pornography, Faith, The Head on the Door) y un largo etcétera?


A todas esas respuestas, NO. 


Es evidente que la piratería es ilegal, pero si una ley no se ha actualizado a los tiempos, evidentemente, es necesario una reingeniería de la misma al menos que el objetivo sea limitarnos a lo que podemos escuchar en la radio o lo que podemos ver en el cine. Es decir, limitarnos a lo que la mayoría quiere ver y escuchar. En muchos otros ámbitos la democracia es más que necesaria y urgente, pero en lo cultural, lamentablemente, algunos adquirimos otro tipo de gustos que no son los de la mayoría. Estoy aquí para decir que no se nos puede limitar a lo que una mayoría imponga; no nos pueden limitar a ver Sherlok Holmes, Tin-tin y Scooby Doo en el cine. No nos pueden limitar a escuchar "lo último" de Juanes, Shakira y Ricardo Arjona; a lo que podamos comprar en tiendas que solo se dedican a seguir el ritmo desafortunado de la industria de la música. 


Ante la situación actual me he preguntado, ¿qué sería de mi si no hubiera tenido la posibilidad de obtener a través de internet la cantidad de música y películas que he escuchado y visto? ¿Qué hubiera sido de mi sin la posibilidad de ir a comprar películas piratas a "Polvos" o al "Hueco"? Recuerdo que una vez tuve la suerte de ver una película de David Lynch en un cine limeño, pero y si hubiera querido más de David Lynch, ¿dónde lo hubiera podido encontrar si no en internet? 


Me parece evidente que la industria se ha quedado atrás y ha creído que podía mantenernos al margen de toda una diversidad que gracias a internet hemos podido tener en nuestra casa. Me parece evidente que si la industria quiere seguir viviendo sin guerras y realmente quiere acabar con la piratería, consciente de que esta alimenta el deseo de búsqueda de algo más de muchas personas, deberá promover las bibliotecas de la música y las bibliotecas del cine. Lugares a los que podamos acceder para nutrirnos de conocimiento, lugares donde el objetivo no sea el lucro. 


Para esto es necesario cambiar de paradigma: la música y el cine no son medios de entretenimiento solamente, y el libro no es la única fuente de conocimiento académica. Lamentablemente, para la industria escuchar música no es más un pasatiempo y ver una película no es más que una forma de perder el tiempo. Las bibliotecas de la música y del cine son indispensables en este tiempo si es que no queremos enfrascarnos en una guerra sin fin. Existe miles de películas que nunca más serán accesibles en el cine, ¿dónde las podemos obtener si no en internet? Estoy de acuerdo en prohibir que las películas que recién van a ser estrenadas en un país sean pirateadas; pero, ¿y las películas que nunca se van a estrenar en nuestro país? El mercado es el que manda y el mercado de oferta y demanda puede ser injusto con algunas pocas personas que hubieran pagado lo suficiente para poder acceder a esa película en el cine. Yo he descargado más de una película que fue estrenada en Europa y que, lo sabía, jamás sería estrenada en mi país latinoamericano. No me arrepiento ni me siento delincuente; más delincuentes son los que me limitan a seguir viendo películas hollywoodenses, sin escarmentar en el daño mental que ello me podría producir.


Y sino, necesito tener el dinero suficiente para comprar las películas por internet y mandarlas a traer a mi país latino de residencia permanente pagando por ello más de 40 dólares sin incluir los impuestos y el manejo de aduanas. 


Larga vida a la "piratería"


Hemos perdido Megaupload, pero no el impulso y el deseo de conocer más de lo que nos muestra el cine o la radio. Porque podemos informarnos de que existe algo más, porque internet es esa ventana que nos insta a ese algo más es que buscamos desesperadamente obtener ese álbum o esa película. Aun hay mucho por hacer y es risible pensar que iremos a comprar películas o dejaremos de descargar contenido "ilegal" solo porque al FBI y a la doble moral de los Estados Unidos, se les ocurre. Tenemos Mediafire y, bien que mal, tenemos Hotfile, Rapidshare y tenemos *.torrent. 


Una canción o una película solo llega a nosotros cuando se vuelve lo suficientemente popular como para ser rentable. ¿Y las que no? Qué pasa con las que no son tan rentables, qué pasa con la música o las películas que nunca veremos porque a la mayoría no le interesa. La música no es solo un entretenimiento es una necesidad, es otra forma de acceder a un conocimiento, una forma de transcender, una puerta abierta que nos aleja del mundo. Una película no es un pasatiempo, es la posibilidad de vivir otra vida, de llenar nuestro espíritu de otras perspectivas. 


Hemos perdido Megaupload, pero no nuestro deseo de algo más. No nos limitaremos jamás a la visión mercantilista de la música y del cine. Cambien de paradigma o, sino, preparaos para el comienzo de una guerra sin fin.

Más allá de la revocatoria a Susana Villarán


La revocatoria en las playas, en las calles y regalando galletas (aunque no sean morochas). Yo me pregunto ¿por qué quieren sacar a la tía regia? ¿Por qué alguien quedría sacar a una persona que ha hecho tanto por Lima? Yo conozco muy poco de lo que ha hecho la señora Villarán, conozco muy poco o nada de todas sus obras, pero le creo; le creo cuando dice que ha trabajado y mucho. "Creer" es el problema de la señora Villarán y, para mal de ella, creer es un problema que no se soluciona con más obras; yo creo porque no tengo razones para no creer; creo en su buena fe, en su espíritu trabajador, en sus buenas intenciones. 

Cuando me preguntan si estoy a favor o en contra de la revocatoria o veo imágenes donde nos dicen que Gastón Acurio está en contra y Castañeda Lossio está a favor, solo puedo pensar en lo absurdo de la pregunta inicial. Le doy gracias a Dios de no tener que contestar esas preguntas de "Sí / No". La respuesta no puede ser tan fácil, pero además, repito, la pregunta es absurda. Basta recordar que las elecciones municipales se ganaron con un margen muy ajustado, se contaron hasta los últimos votos. Ante esta realidad, una revocatoria no es algo en lo que se pueda estar a favor o encontra, pero si tuvieramos que elegir una de las dos, yo estaría a favor solo porque estar en contra sería estar en contra del legítimo derecho de los ciudadanos que impulsan esta iniciativa. Estoy a favor, no necesariamente porque Villarán sea una mala alcaldesa, sino porque estoy a favor de que cualquier ciudadano pueda ejercer su derecho a participar activamente de la vida política. Sobre todo, porque es algo que la misma Susana Villarán impulsó en su campaña, a la participación ciudadana.

A raíz de este derecho, se ha cuestionado a quienes lo impulsan y buscan firmas, diciendo que "recien ahora realmente quieren asumir su ciudadania". Es decir, se cuestiona que realmente sea una práctica democrática, y se intuye que podría tratarse simplemente de rencores políticos; una iniciativa liderada por odios y rencillas que busca aprovecharse de la baja popularidad de la señora Villarán. 


En mi opinión, primero, cualquier momento es bueno para despertar y volverse un ciudadano responsable; y, lo segundo, nadie se puede aprovechar de algo que no existe. La baja popularidad de la alcaldesa no es algo que se pueda inventar, sin embargo, no es solo la baja popularidad lo que podría sacarla del sillón municipal, sino una falta de credibilidad que viene desde las elecciones: se desconfía de ella porque simpatiza con una ideología que produjo mucha desilusión en los peruanos.


Cuando la baja popularidad está basada en elementos circunstanciales, como por ejemplo, una ley específica, un proyecto, un ministro, unas declaraciones o una actitud, un exabrupto, o cualquier otra cosa que pudieramos llamar "del momento". Hablamos de una baja popularidad que, rara vez, podría llevar a una revocatoria. Pero cuando la baja popularidad tiene sus raices en una falta de credibilidad, importa muy poco qué ley, proyecto, declaración u obras se hagan: si no te creo, no te creo, no importa lo que hagas.



Lo irónico es que Villarán ganó, y si ganó es porque la mayoría de limeños cree en Susana Villarán y su sonrisa alegre. ¿Qué pasó? Pues, si nada ha cambiado, el 38.393% le cree a Villarán y el 37.555% no le cree. Luego de conocer este resultado, para Lourdes Flores no era ningún consuelo saber que había perdido por menos del 1%; no obstante, las celebraciones de Villarán debieron considerar que ganar por menos del 1% era algo que debía tomarse con bastante delicadesa y que no se podía simplemente hacer las cosas a su modo y esperar que ese 38.393% siguiera respaldando su gestión. 

Mi apuesta es por una falta de credibilidad en la persona de Susana Villarán y no tanto por ciudadanos que creen que realmente la alcadesa no ha hecho nada o que ha empeorado Lima. La percepción de Lima puede haber cambiado para mal o peor, y pero objetivamente yo creo que los números dirán que Lima hoy es mejor que hace un año. 


Villarán ha intentado hacer bien las cosas: seguir el debido proceso, consultar a los ciudadanos, ordernar la administración para mejorar la gestión; proyectarse también a largo plazo en una Lima ordenada en todo sentido; también ha tenido petidas de pata (¿quién no las tiene?), pero, sobre todo, he querido que Lima se sienta hacedora de sí misma y romper con el caudillismo a nivel municipal. Contrario a lo que hizo su antecesor, Castañeda Lossio, Villarán, en este primer año, no ha querido colocar su nombre por doquier; se ha negado, según sus propias palabras, a que los limeños la reconozcan como la titular de las obras, sino que sea más bien "Lima lo hizo" (así de abstracto) lo que aparezca en la publicidad de la municipalidad anunciando el comienzo, proceso y/o fin de una obra. Nada que criticarle a la alcaldesa en este sentido; nada más ideal que sentirnos todos parte de un gran proyecto (al fin y al cabo para algo pagamos impuestos). 


El problema con este ideal es que, si "Lima lo hizo", entonces Lima lo seguirá haciendo sin importar que Susana Villarán deje el cargo. La frase "Lima lo hizo" deja de lado el hecho de que una persona tenga el mérito de administrar bien un proyecto. El error que Villarán comete llevada por su idealismo político, es borrar de la mente del limeño lo importante que es el liderazgo de una persona para orquestar la gestión de la municipalidad. 


No se trata de pasar del caudillismo a una administración sin figuras representativas que respondan por la buena o mala conducción de los proyectos. Es una verdad innegable que es necesaria la presencia de un lider para llevar a cabo ciertos mandatos. Villarán quiere desaparecer de los logros a la espera de que el limeño reconozca, por arte de magia, qué hubo una vez una mujer llamada Susana Villarán. 

¿Tendrá acogida este intento de revocatoria?

Pues, en teoría, debería tener acogida, dado los índices de desaprobación. Dudo mucho que la acogida tenga que ver con un reparto de galletas o con rensillas políticas. Lo que va a importar (y mucho) es la percepción y si Villarán comienza a colocar su nombre en las obras entonces es posible que sea ahí donde le gane la partida a sus opositores. La única forma de evitar que las personas sean manipuladas por intereses "ocultos" es evitando que esas mismas personas tengan algún motivo para dejarse o ser manipuladas con facilidad. 

Si los ciudadanos perciben que la alcaldesa está haciendo cosas importantes y que no solo se dedica a perseguir la sombra de Castañeda, entonces van a tener que ofrecerle mucho más que galletas a las personas para que firmen por una revocatoria. 

Yo reconozco en la señora alcaldesa la inteligencia suficiente para vencer la testarudez que la ha llevado a no colocar su nombre en los anuncios de las obras que la municipalidad está llevando a cabo bajo su gestión. Por que es justamente eso lo que el limeño necesita saber, que son obras "bajo su gestión" y no obras que se ejecutan por sí solas sin importar quién está "al mando".

Señora Villarán, me apenaría mucho verla revocada. Ya que le ha tocado ser alcaldesa por mérito de su campaña electoral, me parece que es una oportunidad para ir limando poco a poco esos miedos que aún viven en las generaciones desilusionadas del "izquierdismo", "comunismo", "marxismo", "patriarojismo". Ideología que parece vivir, de una forma extraña (socialismo), en la mente de muchos de los jóvenes que votaron por usted.

Violencia e incertidumbre (1)

La literatura, en tanto hace uso del lenguaje para sus propósito macabros, se ha interesado, primero, por imitar la naturaleza por considerarla perfecta y digna de ser admirada e imitada. Se ha pasado por muchos estadios y a los cuales no pienso aludir más que empíricamente. 


De la imitación de la naturaleza (del cisne y de la rosa) se pasó a la creación de cisnes y rosas y la creación en sí, por más de que solo habitase en la mente de pocos, parecía ser suficiente para justificar el regocijo. Más que estas dos tendencias no hay; luego de esta polarización, los que hacemos uso del lenguaje con fines literarios (lo que sea que esto realmente signifique) nos hemos mantenido en un limbo improductivo y, me atrevería decir, incluso mediocre (con contadas excepciones).


He meditado sobre esto no más de unos minutos para convencerme de que la imitación puede ser un buen camino si sabemos elegir el qué imitar. Y así como la ciencia ha ido avanzando y nuevas teorías se han ido mostrando como mejores para explicar el comportamiento de la naturaleza, el concepto de lo que es la naturaleza también a avanzado hacia una cada vez más clara convicción de que la armonía y belleza son aspectos relativamente secundarios frente a la violencia e incertidumbre del macro y microcosmos.


Por ello, debemos dejar de lado al cisne y a la rosa par convencernos de que la violencia y la incertidumbre son tales que deberíamos dudar de lo que vemos, y de lo que eso nos hace "sentir". Jugar a ser dioses, a maquinar árboles y chopos de agua; apoyarnos en nuestra sensibilidad para evocar auroras boreales o campos minados, guerrillas infinitas y soledades, no debe ser más objeto de la literatura. 


En los últimos años, hemos divagado (lo cual no está del todo mal) entre compromisos sociales y poesía pura; entre narrativa complexa y textos anquilosados. Y de todo eso, solo van a quedar los  bestseller como muestra de la literatura, en algún momento, se rindió a los pies del consumismo cuyo lema, en líneas generales, para ser "cantidad es mejor que calidad" (sino vayamos a preguntarle a los chinos). 


Y así, si se escribe algo de "calidad", es decir (y esto va para mis amigos literatos), algo que refleje el compromiso del autor para con su obra misma, y lo leen diez personas, siempre será mejor algo de menor "calidad" si es que lo lee un millón de personas.


Es la misma razón por la cual una facultad de letras y ciencias humanas convoca a cambios en la especialidad de literatura para que los graduados se puedan insertar sin mayores frustraciones en el sistema laboral. Sin tener en cuenta que, aunque intentan evitar que nos golpeemos contra el muro de la realidad, al final, acabamos doblemente frustrados: 1) porque salimos de una especialidad de literatura sin saber mucho de literatura y 2) porque, par algunos, aun con todas las posibilidades de ingresar en el sistema laboral, simplemente nos sigue importando poco ser o no ser.


Hay que pasar del cisne y de la rosa, pero también de todo compromiso social si no es un compromiso, primero, con el lenguaje.

Hugo Chávez está loco

Como muchos de ustedes yo también creo que este señor:








Está completamente loco.


Las razones de su locura son desconocidas, pero es posible que un cocktail de poder y petróleo tenga efectos secundarios permanentes en algunas personas.


El señor Hugo Chavez ha tenido, una vez más, el tino de dar declaraciones que dan la vuelta al mundo y que, hoy, pueden leerse en muchos idiomas.


Si buscamos en el potente Google la combinación de palabras "Hugo Chavez", el primer resultado es del periódico Daily Mail:


Hugo Chavez says US is giving South American leaders cancer
Daily Mail - 2 hours ago
Venezuelan president Hugo Chavez received treatment in Cuba earlier this year for an unknown cancer. He had his fourth and final bout of chemotherapy in ...



Hay que reconocer que Chávez tiene un poder de atracción sin igual cuando se trata de aparecer en los periódicos, blogs y redes sociales. Obviamente su poder disminuye en la medida en que sus declaraciones, al inicio, llamativas y extravagantes, con la repetición, se han vuelto parte de la normalidad. Sin embargo, nada mejor que acusar a los Estados Unidos de inducir el cáncer a los presidentes de América Latina, para volver a la palestra. 


¿Qué puede llevar a una persona a una conclusión como esa? 


Es evidente para mi que Hugo Chávez ha razonado de la siguiente manera:


1. Los Estados Unidos, a través de la historia, ha intervenido ilegalmente en los comicios electorales de los países de América Latina para tener aliados en los gobiernos de dichos países.


2. A seis presidentes de diferentes países de América Latina se les ha diagnosticado cáncer: Lula Da Silva, Dilma Rousseff, Fernando Lugo, Hugo Chávez, Alvaro Uribe y, ahora, Cristina Fernández de Kichner. 


Conclusión: Los Estados Unidos ha llevado a cabo una estrategia más para mantener sumisa a la región latinoamericana. 


Es una locura, sin duda, y creo que nadie puede si quiera pretender defender un tipo de razonamiento similar. No obstante, no deja de llamar la atención la coincidencia de tantos mandatarios latinos diagnosticados de cáncer. Posiblemente estar al borde de la muerte sea otro factor importante para poder explicar las declaraciones de Chávez.


Sin embargo, más de uno debe conocer una lista creada por la ONU en el año 2007 titulada como Consolidated List of Products Whose Consumption and/or Sale Have Been 
Banned, Withdrawn, Severely Restricted or not Approved by Governments.


Según entiendo, esa lista muestra una actualización de ciertos medicamentos que han sido prohibidos por determinado país y la razón por la cual ha sido prohibido. 


Es una lista inmensa y que a algún médico le debe resultar interesante, a mi solo me preocupa lo ignorante que me siento y lo expuesto que me veo al tener que aceptar de algún doctor los medicamentos que me receta. 


Me ha pasado que tengo un tío que algo sabe de medicina porque trabajó en el Hospital Mercy en Miami y más de una vez nos ha dicho que algunos medicamentos prohibidos en los Estados Unidos se siguen vendiendo en esta lado del continente. 


Además de una larga lista de blogs que no resultan, a mi parecer material informativo fidedigno, pero que no dejan de afirmar que en América Latino se venden una cantidad de medicamentos prohibidos hace años en E.E.U.U. y Europa. 


Yo critico nuestra confianza ciega en los medicamentos. Hay que ser conscientes que detrás de un medicamento existe una empresa dedicada a la venta y, por vender, lamentablemente, se puede hacer muchas cosas buenas y/o malas. 


Dónde la salud es un bien público innegable los gobiernos deben desembolsar grandes cantidades de dinero porque estas farmacéuticas nunca pierden ni perderán; son empresas que tiene en sus manos todo lo que se puede apostar, tienen el as bajo la manga y nadie está  dispuesto a iniciar una batalla sin fin contra ellas.


¿Una gran conspiración? Seguro, pero solo mucho poder y mucho petróleo admiten decirlo a voz en cuello sin más prueba que otras cinco personas diagnosticadas de cáncer. Al fin y al cabo, es una coincidencia y nada más.


A favor de Chávez tendremos que ceñirnos al dicho: Solo los locos y los niños dicen la verdad.



¿Dónde están las veredas?

Estoy seguro que en 1950, cuando San José de Costa Rica era una pequeña ciudad se podía caminar por las calles y los carros eran pocos. Pero, sobre todo, no existía la premura que incita a los conductores a llegar cada vez más rápido a su destino. 


Sesenta años después, en los últimos días del 2011, cualquier persona se atrevería a afirmar que las cosas son diferentes. La cantidad de carros hoy en día se incrementa cada año y cada año son más las personas que quieren manejar su propio carro. Sin que esto sea totalmente negativo, si lo es el hecho de que no existan alternativas suficientes para las personas que podrían bien no tener un carro. 


Según un informe del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), entre 1928 y 1991 la cantidad de carros en circulación en Costa Rica, pasó de 100 000 a 300 000; es decir, en 63 años la cantidad de carros se incrementó en 200 000. Entre 1991 y 2002 (11 años), la cantidad de carros pasó de 300 000  a 800 000; es decir, un incremento de 500 000. 


Sin introducirme en un análisis de todos los factores que llevan a una persona a comprarse un carro en vez de usar el transporte público (bus o taxi), me quiero concentrar en las personas prefieren movilizarse "a pie". 


Personalmente me gusta caminar, en Lima si podía caminar, muchas veces prefería hacerlo antes que tomar un bus público ("combi"). Sin embargo, en San José me he topado con una gran dificultad: la ausencia de veredas en muchos (o en la mayoría) sectores de la capital (si salimos de la capital me imagino que es peor). Mi curiosidad me lleva a intentar encontrar la razón por la cual las municipalidades no se preocupan tanto por mantener las veredas en buen estado o a crear veredas donde no las hay. 


Una de las primeras razones que se me ocurrió fue que, dada la cantidad de carros existentes, era lógico preocuparse más en mantener buenas las calles que mantener buenas las veredas. Esto es fácil de comprobar en los comentarios de la mayoría de las habitantes de San José (y de Costa Rica en general): se quejan más de los huecos en las calles que de la ausencia de veredas en lugares donde caminar se vuelve sumamente peligroso. 


Esta razón no me satisfizo sencillamente porque una cosa es lo que importa a los habitantes (quienes solemos tener visión a corto plazo) y otra cosa es la proyección que debe hacer un ministerio de obras públicas. Evidentemente, pensé, debe existir un plan de ordenamiento, así como planes de mantenimiento de veredas, tanto como de calles y carreteras.


Es posible que, como muchas otras cosas, estas obras están siendo detenidas por el exceso de burocracia al interior del estado.  No obstante, desde el 2008 a la fecha no he visto ni leído de ninguna obra que tenga que ver con veredas. Sí he leído sobre puentes peatonales, pero las veredas, mucho más básicas, parecen haberse quedado en el olvido. 


En época de lluvia la dificultad para trasladarse "a pie" se incremente enormemente porque las veredas se convierten en lagos infinitos que se juntan con las calles. 


¿Cuál puede ser una razón para la falta de planificación en obras que incrementen el número de veredas o aceras en la capital de este pequeño país? 


¿Será que la gente que ya no camina? ¿El incremente de los carros hace notar que es preferible hacer una calle que una vereda o acera? ¿Será que ahora las veredas estorban? 






Por mucho que se hagan preguntas la respuesta siempre queda incierta y, lo peor, a ninguna persona se la ocurre que este sea un tema importante: acostumbrados a caminar por las calles, a correr en el filo de la calle y el desagüe con la fe de que el carro no los atropellará; acostumbrados a, únicamente, renegar porque llegaron mojados al trabajo. 


Acostumbrados a que los niños y niñas caminen al filo de una carretera con la fe de que no serán atropellados. ¿Qué garantías de seguridad puede tener un niño que caminar por la calle? ¿Qué pasa si el individuo es atropellado? ¿Quién tiene la culpa: el niño por caminar en la calle o el automóvil?


Sin dejar de mencionar la contradicción que supone darle tanta importancia al respeto por las personas con alguna discapacidad y no pensar en que las veredas o aceras suponen una herramienta prioritaria para las personas que viven su vida en una silla de ruedas.




En la imagen vemos una sola escolar y no vemos ni veredas o aceras. ¿Acaso todos los niños y niñas llevan en carros a la escuela? Se han hecho y rehecho leyes que protegen a los niños y niñas que viajen en autos y camionetas, obligando a portar sillas especiales ¿Quién se encargada de proteger a los niños y niñas que caminan hacia la escuela y en el recorrido no cuentan con veredas o aceras?


No escribo esto en un momento en que las estadísticas arrojan que mueren "tantos" niños por la ausencia de veredas. No me interesará escribirlo en el momento en que sucede, me interesa escribirlo ahora que, aparentemente no es ni preocupante. 


¿Es necesario que las estadísticas nos muestren una realidad escalofriante para hacer algo? Tal vez sea muy necesario comprender mejor el significado de la palabra "prevención". Debemos prevenir antes de lamentar, dice el dicho.