De vez en cuando

De vez en cuando piso fuerte y me aliviano excitado con la idea de escribir. Con la recurrente fantasía de mostrar mis cartas y ganar. Saber que es por aquel camino, el que lleva a la calle sin salida, donde se encuentra la exposición de lo mismo. Graffitis por doquier reclamando su lugar en el inconsciente colectivio. Todo se plasma a buen ritmo y sin mucho esfuerzo. Hay fluidez, constancia, cadencia y buen humor, como en una buena orquesta.

De vez en cuando son esas escapatorias como las huertas de los sábados donde íbamos a jugar en la infancia y donde todo era posible, menos el tiempo. De vez en cuando ocurría. Y si algo ocurre existe o manifiesta su existir de forma precisa. Una luz se enciende a lo lejos, la que no se veía antes. Ocurre, algo pasa y esa luz manifiesta que existe. De vez en cuando se manifiesta y nos hace saber que existe.

Lo notamos cuando tenemos miedo de cambiar. Al principio es diminuto ese dolor y de vez en cuando pensamos nuestra vida fuera de la cotidianidad. Luego se hace más grande y nos estorba. De vez en cuando algo se va modelando lentamente y nos empuja fuera de la línea de tiempo en la que hemos modelado nuestro presente y futuro. Tenemos miedo, pero de vez en cuando no. De vez en cuando no nos acobarda la posibilidad de la sombra y escribimos sin parar. Olvidamos que existen las horas y los días.

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