Flexibilidad

La inflexibilidad es el acto de forzar un comportamiento irreal, sin excepciones. Un mundo blanco o negro es irreal, y hemos ignorado la variedad de colores por la funcionalidad de lo irreal. Caminamos ciegos, pero caminamos. La otra opción sería caminar más lento, detenernos más y contemplar la flexibilidad de la gama de colores.

Sin embargo, no hay opción dentro de la estructura establecida para el funcionamiento productivo de nuestra especie. Alguien eligió por mí que, por un lado debíamos ser productivos a gran escala y que lo primero tenia que ir acompañado de lo segundo, la productividad se alcanza con polarización de lo que es.

Hay que ser lo suficientemente flexibles para reconocer que incluso, ya no nuestra existencia, mas nuestra permanencia y supervivencia en el Universo, es de carácter negociable. No somos imprescindibles; ni nosotros ni el planeta que habitamos. No sabemos que pasaría sin nuestra presencia, pero así como hay fuertes razones para pensar que no estamos solos en el universo,  las mismas apuntan a que el universo no depende de nuestra capacidad para cuidar la naturaleza. Y que todos esos esfuerzos por mantener con vida el planeta y por ende a nosotros mismos, no son sino esfuerzos de alto grado de egocentrismo. Ni este planeta ni nosotros somos demasiado importantes.

Flexibilidad para ir más allá de nuestra propia especie. Pero ya alguien decidió que todo lo anterior es importante, que es blanco y no puede ser negro, que es negro y no puede ser blanco.

Una mente tan flexible como la mía sufre en un mundo estructurado. Mientras yo me cuestiono el propósito del progreso, de extender nuestra existencia, de extender en el tiempo y en el espacio, el sistema me obliga a la eficiencia productiva y a pensar bajo esos estándares. Mi vida no puede ser ya ajena. Ya no puedo imaginarme alguna actividad sin pensar en sus consecuencias o no consecuencias productivas.

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