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You´ve got to find what you love

El día 12 de Junio del 2005 Steve Jobs dijo You´ve got to find what you love... If you haven´t found it yet keep looking. Don´t settle. Esta últimas palabras desataron el aplauso general de la audiencia emocionada por las palabras de Jobs. Yo también las he escuchado emocionado más de una vez. Cuando me siento inmerso en una rutina de trabajo que entonces comienzo a cuestionar, me acerco a este discurso, entre otros textos. Lo que me dan es la certeza de que probablemente no he encontrado eso que amo, aún. Y ese aún me carcome.

La siguiente pregunta lógica que se me ocurre es, ¿cómo encuentro aquello que amo? Algunos textos afirman que ejercicios mentales del tipo, "si mañana fuera tu último día con vida, ¿qué te gustaría hacer?", "¿qué actividad desata una imperiosa necesidad de hacer?", pueden ayudar a encontrar aquello que amos hacer. Lamentablemente, para mí, esos ejercicios solo han incrementado mi frustración, causando, en algunas ocasiones, una fuerte contractura muscular.

Recientemente adquirí una consola PlayStation 3 (PS3) de Sony con el objetivo de incursionar a mi hijo en los videojuegos (algo que todo padre debería hacer). En este momento me encuentro yo más comprometido con el PS3 que mi hijo (como era de suponerse). Traigo esto a colación porque una de las cosas que se me vino a la mente cuando me pregunté que era aquello que me gustaría hacer si supiera que mi vida no pasaría de la siguiente hora, fue avanzar un poco más en mi carrera de director técnico de fútbol en FIFA 14. No me considero un vicioso de los videojuegos, por lo cual, imagino que este pensamiento debe ser aún más fuerte en aquellas personas que realmente se dedican a los videojuegos. No pude evitar preguntarme qué podía significar para mí que una de las cosas que me gustaría hacer antes de morir, en mi última hora, sea jugar FIFA 14 en mi PS3. ¿Será que es eso lo que amo?, me pregunté sin ironía. Luego de una rápida reflexión, me respondí que no. Yo no amo jugar PS3. Profundizando en este pensamiento comencé a pensar que tal vez jugar PS3 produce o me conduce a algo y tal vez sea eso lo que amo. Jugar PS3 me aísla de todo lo demás que pueda estar pasando a mi alrededor. Es posible que ame estar alejado.

Mi carrera universitaria me llevó a tener un bachillerato en Literatura Hispánica. Siempre pensé que sería un escritor. Tuve una época de producción bastante prolifera, sobre todo en mi juventud universitaria y tal vez incluso un poco antes de eso. Escribía mucho, pero al volver a esos escritos, me pregunto como pude convencerme de que eso era escribir. Un buen amigo me dijo que la formación de crítico literario nos lleva a auto sabotear nuestra propia producción literaria. Yo creo que él tiene razón, aunque eso no quita el hecho de que mucho de lo que he escrito podría ser quemado sin ningún problema. Entonces, nunca he pensado que escribir sea lo último que me gustaría hacer antes de morir. Ni mucho menos leer.

Quitando el hecho de que abrazaría a mis hijos y a mi esposa hasta el hartazgo en esa última hora antes del sueño eterno, no encuentro nada a lo cual me gustaría aferrarme. Nada que podría querer hacer; ninguna actividad me conmueva a ese nivel. Es más, dejar-de-hacer sería lo más cercano a una actividad que me gustaría hacer. Hacer es lo que hacemos siempre, conscientes o no, con la leve o elevada noción de que hacer es importante.  Hace unos minutos tomaba un te caliente y pensaba en escribir esto, y me di cuenta que justo era eso. Tal vez en esa última hora me gustaría poder sentir el viento en mi cara, sentir el amargo del café bajando por mi garganta. Esas sensaciones de libertad por última vez penetrando mi cuerpo, llegando a ese algo que es capaz de llevarme a la frustración como a la libertad. No encuentro ninguna actividad que me lleve a ese nivel de libertad. De alguna manera toda actividad me esclaviza. En alguna empresas está de moda eso de que los empleados deben estar realmente comprometidos, no solo con los objetivos de la empresa, sino con la forma de ver la vida que se ha formada la empresa alrededor de sus objetivos. Lo siento, yo puedo llegar a mover una caja de un lado a otro y que me paguen por eso, pero estar alineado con la idea de que eso forma parte de un todo a lo cual debo comprometerme porque eso le da sentido a mi vida, eso no.

Entonces me encontré con la siguiente imagen en la cuenta de Instragram de una buena amiga. La imagen me encantó, y me sentí libre y enfocado.

Todo lo que hacemos es engañarnos. Nos obligamos a ser productivos con el fin de obtener objetos que sirven para engañarnos sistemáticamente. Esos objetos producen en nosotros sensaciones de placer. Como alguien ha dicho que eso es ser feliz, lo aceptamos. Solo teníamos que observar las estrellas. Eso sera todo; y entonces a alguien se le ocurrió la grandiosa idea de querer verlas más de cerca.


De vez en cuando

De vez en cuando piso fuerte y me aliviano excitado con la idea de escribir. Con la recurrente fantasía de mostrar mis cartas y ganar. Saber que es por aquel camino, el que lleva a la calle sin salida, donde se encuentra la exposición de lo mismo. Graffitis por doquier reclamando su lugar en el inconsciente colectivio. Todo se plasma a buen ritmo y sin mucho esfuerzo. Hay fluidez, constancia, cadencia y buen humor, como en una buena orquesta.

De vez en cuando son esas escapatorias como las huertas de los sábados donde íbamos a jugar en la infancia y donde todo era posible, menos el tiempo. De vez en cuando ocurría. Y si algo ocurre existe o manifiesta su existir de forma precisa. Una luz se enciende a lo lejos, la que no se veía antes. Ocurre, algo pasa y esa luz manifiesta que existe. De vez en cuando se manifiesta y nos hace saber que existe.

Lo notamos cuando tenemos miedo de cambiar. Al principio es diminuto ese dolor y de vez en cuando pensamos nuestra vida fuera de la cotidianidad. Luego se hace más grande y nos estorba. De vez en cuando algo se va modelando lentamente y nos empuja fuera de la línea de tiempo en la que hemos modelado nuestro presente y futuro. Tenemos miedo, pero de vez en cuando no. De vez en cuando no nos acobarda la posibilidad de la sombra y escribimos sin parar. Olvidamos que existen las horas y los días.

Jugueteo voluntario

Amanecer continuamente en derredor.  Abrir de par en par el frío y la humedad; la gota; el rocío; el predominio de la noche. Gozar, continuamente, en derredor, de par en par, la humedad, la noche y el amanecer.

Aglutinar. La discontinuidad, la fe, los zapatos, galletas y de más flores. Aglutinar, palabra a palabra, gota a gota, noche a noche, La música dejar; los libros dejar; el cuerpo dejar. Jalar, aglutinar, esgrimir, soportar.


Verbo-hombre, amanecer-mujer, y verbo-animal. 

Violencia e incertidumbre (1)

La literatura, en tanto hace uso del lenguaje para sus propósito macabros, se ha interesado, primero, por imitar la naturaleza por considerarla perfecta y digna de ser admirada e imitada. Se ha pasado por muchos estadios y a los cuales no pienso aludir más que empíricamente. 


De la imitación de la naturaleza (del cisne y de la rosa) se pasó a la creación de cisnes y rosas y la creación en sí, por más de que solo habitase en la mente de pocos, parecía ser suficiente para justificar el regocijo. Más que estas dos tendencias no hay; luego de esta polarización, los que hacemos uso del lenguaje con fines literarios (lo que sea que esto realmente signifique) nos hemos mantenido en un limbo improductivo y, me atrevería decir, incluso mediocre (con contadas excepciones).


He meditado sobre esto no más de unos minutos para convencerme de que la imitación puede ser un buen camino si sabemos elegir el qué imitar. Y así como la ciencia ha ido avanzando y nuevas teorías se han ido mostrando como mejores para explicar el comportamiento de la naturaleza, el concepto de lo que es la naturaleza también a avanzado hacia una cada vez más clara convicción de que la armonía y belleza son aspectos relativamente secundarios frente a la violencia e incertidumbre del macro y microcosmos.


Por ello, debemos dejar de lado al cisne y a la rosa par convencernos de que la violencia y la incertidumbre son tales que deberíamos dudar de lo que vemos, y de lo que eso nos hace "sentir". Jugar a ser dioses, a maquinar árboles y chopos de agua; apoyarnos en nuestra sensibilidad para evocar auroras boreales o campos minados, guerrillas infinitas y soledades, no debe ser más objeto de la literatura. 


En los últimos años, hemos divagado (lo cual no está del todo mal) entre compromisos sociales y poesía pura; entre narrativa complexa y textos anquilosados. Y de todo eso, solo van a quedar los  bestseller como muestra de la literatura, en algún momento, se rindió a los pies del consumismo cuyo lema, en líneas generales, para ser "cantidad es mejor que calidad" (sino vayamos a preguntarle a los chinos). 


Y así, si se escribe algo de "calidad", es decir (y esto va para mis amigos literatos), algo que refleje el compromiso del autor para con su obra misma, y lo leen diez personas, siempre será mejor algo de menor "calidad" si es que lo lee un millón de personas.


Es la misma razón por la cual una facultad de letras y ciencias humanas convoca a cambios en la especialidad de literatura para que los graduados se puedan insertar sin mayores frustraciones en el sistema laboral. Sin tener en cuenta que, aunque intentan evitar que nos golpeemos contra el muro de la realidad, al final, acabamos doblemente frustrados: 1) porque salimos de una especialidad de literatura sin saber mucho de literatura y 2) porque, par algunos, aun con todas las posibilidades de ingresar en el sistema laboral, simplemente nos sigue importando poco ser o no ser.


Hay que pasar del cisne y de la rosa, pero también de todo compromiso social si no es un compromiso, primero, con el lenguaje.
Acabo de ver Top Gun y no sé si esta ha sido la primera o la décima vez que la veo. Creo que Top Gun es una película intensa de principio a fin; una película donde la renuncia es inevitable, donde hay que renunciar (resignarse) a la muerte de un amigo y renunciar a un amor "verdadero". Tras la renuncia de ambas algo se recupera, algo se lo que se había dejado ir, se recupera de una manera distinta, pero no extraordinaria (es posible que esto nos suceda a todos en algún momento de nuestras vidas). 



"Yo también quiero ser el Tom Cruise de Top Gun". Joven, peligroso, temerario, intrépido, amante, solitario. Un deseo perverso el querer parecerse a este personaje, pero un deseo que muchos persiguen encontrándose, con los años, con la versión falsa de Maverick frente al espejo. No se puede ser Pete Mitchell, por la misma razón que no se puede ser eternamente joven. Se puede añorar el instante en que se combina el atardecer más rojo e intenso, el ruido perfecto de una motocicleta y Berlin como música de fondo. Eso es un instante y ocurre en nuestras vidas muy seguido, más seguido de lo que pensamos.


Entonces, ¿queremos más galletas de la suerte? ¿Queremos algo que cambie nuestra vida de un momento a otro? ¿Se puede sostener el impulso en la eternidad? Tal vez lo único posible sea descargar la banda sonora de Top Gun, guardarla en nuestra librería de iTunes, colocarla en nuestro iPod para escucharla mientras manejamos por autopistas infinitas, que son finitas. 







Pol


Había conocido a una persona entrañable. Había conocido un sinfín, un ardid. ¿Era indispensable la creación? ¿Era indispensable el sentimiento este que fastidia y que incita a crear? ¿Hasta que punto era positiva una actitud, un quehacer, una nostalgia bien plantada?

No cabía duda de que era una persona entrañable, se lo decían sus intestinos gruesos, el goce, el atreverse a hablar en público de las cosas más asquerosas. ¿Era necesaria la exhibición indecente? ¿La melancólica admisión del pasado? Lo llamaban Pol. Pol lo llamaban sus amigos, su barrio, su pasado quejumbroso, la vida lo llamaba Pol. La vida como sujeto parecía algo imposible; la vida como sujeto que realiza una acción, como actor de una obra, ¿acaso esa posible? Sin definir lo que era, lo que debía ser, entenderse como, admitir su devenir, sin interrogar sus contradicciones, tomando como principio y fin la existencia de un ser superior, de un destino, de una libertad.

Pol caminaba deslumbrado por la divinidad de las palabras que le arrojaban miles de predicadores. Hay que entender el termino predicador como bien se entendía el término cobrador en el siglo XXI. Estos se acercaban a cobrar su cuota mensual por garantías en el cielo. Pero Pol caminaba despacio sin mirarlos, hacía de oidos sordos, caminaba sin sentidos habiendo admitido la posibilidad de no ir a ningún lado después de morir. Con la convicción de quien no cree y punto.

¿Era así que se podía justificar la creación? La anti-creación por otro lado, ¿qué tanto más difícil podía ser justificarla? Una convicción tan entrañable, que parte de una noción ambigua del ser. Pol pasaba muchas horas en la biblioteca, leyendo, apuntando, interiorizando, culturizando, alfabetizando con términos filosóficos sin universo personal. Pol pasaba de la biblioteca a una mesa en el comedor central, de un plato caliente a un rincón de la universidad a reposar y de ahí, a la biblioteca de nuevo. Él lo llamaba el círculo del crecimiento espiritual revolucionario. ¿Revolucionario? Le preguntaron una vez. Revolucionario, pues, respondió algo alterado. Pol tenía uno ojos oscuros que daban miedo, la boca se le torcía cuando alguien le cuestionaba algo, se hinchaba y el cabello parecía despuntar atraído por la gravedad del sol o algún otro astro peculiarmente interesado en meter miedo. Revolucionario, pues.

Lo había conocido justo antes de las elecciones municipales; aguerrido se había lanzado al apoyo de un candidato. Aguerrido nos hablaba después de clases a todos mientras tomábamos nuestro café. Estupefactos, anodinos y meditabundos quedaban algunos al ver como se hinchaba su pecho, se agitaban sus brazos y sus ojos negros asumían a cada instante porcentajes más altos de transparencia. Cuando terminaba no quedaba mucho que discutir, la segunda clase había comenzado y era más importante conocer los pormenores de los hijos de una profesora, que asumir la vida. La vida nuevamente. Esa palabra tan inescrupulosa, entrometida, nerviosa, pusilánime, arcaica, troglodita, vanidosa, chimosa e inaudita. Había que cambiar algunas palabras, había que esputar a vida y sus derivados. No se podía seguir siendo revolucionario si no se trompeaba uno primero con la vida. El esclarecimiento de la definición iba más allá de una veloz consulta a la rae.es. Algo más, se decía, algo más debía suceder ahí. Tal vez era más importante conocer el funcionamiento mágico-físico de un ipod touch, un blackberry o un xperia 10 (mini). La vida podía ser, simple y llana, circunspecta y silenciosa, una suma y resta de posibilidades de que el gato de Schrödinger estuviera o no ahí.

Cada vez más cerca

Y cada vez más cerca de una luz incandescente, cada vez más cerca de una mesa que brille, de un lapiz que hable, de una oruga que cante. Y cada vez más cerca, dentro o afuera, de una oscuridad que traiga bajo el brazo la posibilidad de acceder al conocimiento que se nos escapa en la supremacía de la especie. Sí, cada vez más cerca, me siento cerca de la renuncia, del desprendimiento racional de toda razón, de toda fe y de todo misticismo... dejar el camino libre de mala hierba, recostarme junto a la hormiga que valora su camino; lo respeta, lo adorna con su presencia, con un movimiento alegre y automatizado, con una armonía que trasciende su ser y se reelabora en miles de millones, una comunidad, la única posible.

Y cada vez más cerca de una luz incandescente que me devuelva al tiempo en que no era más que una posibilidad liliputiense, una miasma a la espera del soplo divino. Que no daría por volver y quedarme allí prendado de una sublime posibilidad, dejarle a los tontos valientes la añoranza de una libertad de albedrío. Que no daría por reafirmar la posibilidad sobre el hecho consumado y cada vez sentirme más cerca del barro, del océano y la pulga.

Y cada vez más cerca de una luz incandescente cuyo destino sea la oscuridad impertérrita del agujero negro, la claridad de la estrella enana, de un sol resignado a expirar, a un planeta que implosione sin que se sienta en el universo ninguna pérdida valorable, que valga más una supernova por su belleza armónica que el ser que la describe y la admira. No hemos hecho más que describir aquello que no podemos ser, no hemos creado la belleza, ni el arte... Somos tan limitados que solo podemos apreciar aquello que nombramos y es tanto lo que se nos escapa, tanto a lo cual no le hemos puesto un nombre, una fecha-flecha que lo coloque en el libro del ser.

Y así, cada vez más cerca, no de la bala, ni del salto al vacío, algo más cerca de lo no-sublime, de lo no-arte, de lo no-humano. Y así, cada vez más cerca, resignación, pleitesía al Creador, adoración al sol, al tigre, a la marmota, al león, al cóndor, a la serpiente, al águila, a la cobra, a la hormiga, al mar, a la ola, a la roca, a la arena, al magma, a un torbellino feroz que arranque mi alma y me devuelva la vida.


cosas (1)

Qué duda cabe lo que se escribe hoy se borrará mañana... Que mañana no se puede asumir sin un grado de intranquilidad, pero, a la vez, no podríamos vivir tranquilos son futuro. La misma necesidad de escribir, aun lo que no se quiere y aun cuando no se quiere, es la misma necesidad de vómito que provoca una resaca; una noche loca de copas y papas fritas.


***


Ya no tengo dudas de que, más allá de haberme vuelto loco, todas las mujeres de su familia impactan con las misma sonrisa, congelan con la misma mirada y coquetean con las misma inocencia. No cabe duda, me repito insistentemente, que he encontrado un tema para mi poema y la historia de alguna novela. Lo único que resta es sentarse a escribirla... de madrugada que es el único tiempo que me queda libre de contaminación sonora. Poco a poco, dejar que las palabras vayan formando su Todo, sin presión, en una suerte de desliz involuntario, necesario y asqueroso.


***


He vuelto a vomitar hace cinco minutos y ya no me cabe duda de que hubiera sido mejor no tomar tanta cerveza, negarme a recibir una botella más, pero, sobre todo, negarme a cantar a voz en cuello las canciones de Alejandro Fernández. Con justa razón se preguntan de dónde conozco yo a ese mexicano inescrupuloso que engatusa a sus compatriotas con sexo inseguro. No quiero volver a vomitar, así que dejo de pensar en Alejandro. Mejor está la música del vecino que no se compadece de mi jaqueca, porque no se lo he dicho; no tengo la amargada costumbre de interrumpir el domingo de mis vecinos para dejarles en claro que arruinaré el suyo si no me dejan descansar en paz. Y la paz orada el saber.


***


De regreso del baño tropiezo con una silla, caigo como gato y apoyo una mejilla en el piso frío del pasadillo. En el momento que retiraba mi cara del WC recordé la danza con la que su cuerpo me gritaba, “soy la misma niña a la que nunca le dijiste te-quiero”; un brinco inesperado, suave y que le dejaba en inmejorable posición, había provocado más jaqueca. Su voz, como cualquier voz, pronunciaba mi nombre; sus ojos, como cualquier mar azul, golpeaba mi orilla siempre deseosa de más espuma... de eterna espuma que no dejara a la arena ansiosa de más.


***


Dos gravol, porque están de moda. Ahora al ingresar a la facultad con los lentes oscuros diré que vengo de una fiesta, que me emborraché, que tropecé con una silla del siglo pasado y que vomité sobre los apuntes de alguna clase importante, elevando la pasividad de los apuntes a nivel de performance. Cuánto poserito decente se quedaría contento con tamaña explicación sin saber que lo último que quiero es verme como un tipo que camina por la universidad vela en mano recitando poemas de dudable procedencia neuronal.


***


¿Esto se supone que es un cuento? Si es hermético no vale porque luego nadie me entiende y “uy” que tristeza para la humanidad no poder comprender unas cuentas palabras. Por eso los talleres de narrativa son un asco y ya nadie más les toma la importancia debida. Pensar en estas cosas me hace olvidar lo del vomito, las cervezas y las dos hamburguesas que me empujé anoche. Cuando pienso que debo presentarme con un cuento a un taller creo que sería adecuado elevar todas las palabras a nivel de performance y regalarles algo de mi ayer.


***


El futuro se complace en presentar la vida de un Todo frustrado que se llenó más de chelas que de libros para hacer honor a su CI.

¿Realidad?

En todo caso, ¿a qué le llamas tu realidad? ¿a eso que te puebla de mediocridad, de antiguas condolencias y profundo malestar espiritual? No, sino todo lo contrario, ya que no existe tal realidad. Perdiendo de aquí (que esperemos no sea un principio, sino algo más parecido a caer de pronto en el medio de la nada, sin brújula, sin camino recorrido ni por recorrer) se puede atisbar a un no-llegar.

Asumir la realidad de lo que se es, del lugar espacio-temporal en el que uno de encuentra, así como el lugar socio-económico que uno ocupa no es más que asumir lo circunstancial como absoluto; como punto de partido, inicio de un juego que, en buena cuenta, nunca hemos sabido cómo se juega. La terrible necesidad de requerir de un principio es lo que nos obliga a asumir tal cosa como una realidad a partir de la cual hacemos y deshacemos; y es terrible porque nos condena de antemano a ser lo que finalmente nunca hemos sido y que, en aras de evadir el miedo de no-ser, aceptamos.

Que si no estoy, que si no estás, que si no te veo, pues no existe. Ese ver y ese existir nos hace daño. La actitud no es tal cosa, no es ignorar al otro para disfrutar de lo que ‘yo’ puedo hacer en mi realidad; no es ignorar lo que ‘tu’ puedas estar haciendo para no caer en la melancolía, en la tristeza o en el mar de recuerdos negativos. Justamente ese barrera que se nos impone para “no sufrir” es lo que llamamos realidad y es lo que debemos cuestionar. El pasado no es más que una categoría con la cual organizamos nuestro mundo y gracias a los cual nuestra personalidad se define como tal: entre lo que fui, lo que soy y quiero ser. Y de nuevo, se trata de romper con la tiranía del tiempo: el presente continuo es uno solo, tanto para mi como para ti y el pasado es solo una conexión que me permite viajar a tu lado aún cuando no te veo: es meterse en la piel del otro, en sus ojos, en su nariz, en su sexo, para superar el cuerpo como unidad impenetrable y “mía-solo-mía”, y contemplar que cualquier personalidad cae ante los matices. Que bastaría con hacer bien esta tarea para decir que nos hemos quedado quietos para vivir muchas vidas (la vida misma) e insertarnos en ese transcurrir, en ese presente continuo.

Pero todo esto es solo una utopía no universalizable. Es algo que cada uno debe encontrar por sí mismo, ya que la misma idea de pretenderla una máxima es una contradicción. Tal vez la matrix no estaría del todo mal si pudiéramos habitar más de un cuerpo a la misma vez, si ese alejamiento de la “realidad” no nos encadenara a una sola presencia activa en el sistema, sino a múltiples.

Transcurrir (3)

Nuevo año, ¿acaso no es un nuevo año cada vez que volvemos a respirar? La obsesión que nos lleva a elegir celebrar un día lo que ocurre todos los días, es una obsesión incomprensible e igualmente invaluable. Fiestas, familias reunidas, amigos que se vuelven a encontrar, novelas que se escriben (que se comienzan a escribir), vidas que germinan, amores que nacen y mueren; todo eso ocurre todos los días, a cada segundo, a cada instante; sin embargo, elegimos el 31 de diciembre para que cada uno de esos hechos adquieren una relevancia suprema. Es tan fuerte que incluso negando todo lo anterior no podemos resistirnos a hacer algo especial ese día.

Será que es importante que todo tenga un fin y un comienzo, y que, siendo el tiempo un transcurrir, un río por el que cabalgan nuestras vidas, nos cojamos de la idea de que todo tiempo tiene un comienzo y un fin. El 1 de enero todo comienza y el 31 de diciembre termina: ¡vaya ilusión y qué caro nos cuesta! ¿Veríamos el mundo, nuestras propias vidas, nuestra propia muerte, de una manera distinta si decidiéramos que no hay más año, no hay más mes, ni día, ni hora, ni minuto que valga para algo más que sostener la fantasía del control y poder?Paradoja es perder nuestro derecho a ser libres frente al tiempo en harás de conquistarlo con fechas y horas.

Así que nuevo año no es, sino fenómeno no-ontológico más bien relacional que nos invita a reflexionar y a formar juegos que nos lleven más allá de la fantasía. Emprendamos el camino hacia la refrescante aventura de sumergirnos en el río del tiempo sin más precaución que abrir los poros al sol, a la luna, al mar, a la tierra, en fin, a naturaleza, seres vivos; todo aquello que nuestros sentidos puedan capturar. Todo esto, seguros de que nada de esto nos garantiza un acercamiento a la realidad; que nuestro objetivo no sea más el control del tiempo como medio para creer que hemos asido una realidad y que podemos determinar lo que sucede a las 10:18 am y que nada de lo que sucede es en realidad posible de ser lo que es, sino fuera por la intervención de nuestros deseos.

La invitación es a explotar nuestros sentidos, llevarlos al límite donde su relevancia como camino hacia la realidad se vislumbra fútil, porque los sentimos todo, porque ya no sentimos, sino que somos: comenzamos a "ser" y dejamos los sentidos a un lado y ahora somos el río. El río y nosotros uno. Horacio, en Rayuela (Cortazar) decía que su admiración por la Maga pasaba por su capacidad para nadar los ríos que él solo puede pensar. Nadar aquí es algo más que esa acción mecánica de intervenir en el curso del mar, sino ser el mar mismo, el río mismo, el agua misma transcurriendo.

Los invito a sentir, sin aspirar a ninguna realidad.
No se me dan los títulos sobre todo si se quiere escribir de una partida que aún no se da. Cómo se pone que uno se va, cuando aún no se viene. No se me dan los títulos, mucho menos ahora que tengo que despedirme de la geografía plana de este país, de sus relieves por edificiones... y el tiempo: cómo siempre la vida se ladea como árbol, como foca diciendo "sí", aplaudiendo, "sí", comiendo su pescado; no se me da ni un sol para amanecer sin frío y hay que esperar a que la Luna aparezca para caminar descalzo por la acera helada, caminar sin zapatos, a eso me refería, como en alguna de esas películas que por ser ya ficción sin dignas de comparación para quedar en ridículas, pero dar cuenta de su enanes frente a la realidad... y el tiempo: cómo siempre hay que cuestionar el tiempo y todo aquello que diga realidad 1, cosmovisión 0; patrañas, arañas, arrullas la masa con el tiempo y haciendo creer que vale la pena, dices "adios" a los niños caminando, a los ancianos arrastrándose por el pavimento, a las embarazadas metiendo codazo en el autobus, a las señoritas, a esos repollitos, pan-salido-del-horno, derritiendo mantequilla a su paso.

Por eso digo que no se me dan los títulos, desvarío, no se me dan, se me vienen y me vengo cien veces sobre el papel: obra-de-darte. Le doy duro a tus folículos hincahdos, a tu frente amplia le doy duro y contra la pared te acompaño a ver si nos entra el ABC de la realidad-irrealidad, de la tranquilidad que cuesta un balazo en la cien, del pan con leche, la mantequilla gruesa y un par de tortillas de maiz para llevar. La ficción, cómo no, en su máximo esplendor, sana las heridas, logra conjugar en la ironía la unión perfecta entre oriente y occidente, europa y américa, ying - yang, ya-cachi-te-vi. Por eso digo.

más mielda que decir

Hay algo que se escapa tenuemente de mi boca. Una bocanada, sí, una boca-nada, cuando percibo justamente en un sueño que no he sido capaz de caminar aunque sea un paso fuera de este círculo. Rodeado de esperma, tibia y aromática sal de mar, me he arrastrado embebido de vino, charlatan y embustero colaborando con los dioses en el más voraz de los encuentros salvajes.

No quiero comenzar con las mismas palabras, el temor a un juicio final, a un comentario inclusivo en el mundo de las letras me excita. Me constriñe el saber que ya no estás, que el temor se ha ido, que el final se ha convertido en principio mientras yo disfrutaba la siesta. Yo siempre te he dejado el televisor encendido por si hacía frío tener el manto de usa luz que te cubra la espalda: dejarte bien abrigada con las voces extraña de otros hombres y mujeres del mundo.

Ahora me oculto en las palabras, en el detrás de cámara y la complicidad. Tarde ya muy tarde; re coge el celular, la crema de afeitar, labios rojos, una cuchara, hoja de laurel...

(por falta de luz)

I

El calor ha sobrecogido por todos los rincones
Niebla que fuera de ayer
La mirada peregrina, corta y azul
De tinta apagada.

Bajo el crisol, los libros abiertos
Cubiertos los deseos
Otra cosa, el miedo de no ser
Voluntad a naufragar.

El oído me está
Arriba tan cuarteada la piel
Onomatopeya enamorada
Luciérnaga escondida

Y el ojo bien sabido
Lo acontecido ha escuchado
La canción atenta a su ombligo.


II

Aquí se erige una columna de fuego
Mal vistas por ahí de noche
Aquí se clava mi cintura en tu espalda
A lo único tú que Es

Allá se prende un rincón de polvo
De tabla segmentada
Aquí el silencio
A la morada pretenciosa


III

Una cuerda floja se apega
A la ventana que la confusión agota,

Más tarde a la tinaja
Más joyas como ayer

Triste en ese fuego de polvo
Dialoga de rincón a rincón
Una flor embrutecida por la T.V.



IV

Aún con el tiempo tranquilo
Las curvas y flores impresas
Calmas reverberan de un hilo.

De la represa
Del ladrido tajante

Se alistan a esculpir ladrillos,
Cuanta menor incólume rareza
Mayor olor sangriento al colmillo
Oda a la violenta pereza.

Atento un punto en el aire
El sujeto, de suerte enfermo,
Sujeto a cuanto desaire

Así, intranquilo, que me tire
A tiempo de sentir el cuerpo

drag-and-drop

La primera y única de julio. Seguro. Que más que esto, unas palabras bien coordinadas, un encuentro cercano y puntual. Una decisión: inevitable. Desde aquí, a un allá tan esfumadizo como lo que es, sin serlo tan real, puede modificar el curso de las cosas. cosas. Materia muerta en un frasco, nuestros pensamientos encerrados en las celdas del "if".

Me pica el cuerpo, una alergia asesina me ha invadido, dicen que me quedan tres meses de vida. La picazón, como muchas cosas, desespera al punto de no querer esperar tres meses más así.

Me pica la espalda, que difícil escuchar música que en mi tiempo mental tiene tantos recuerdos húmedos. humedo no sexual. Húmedo de aire y agua, de lluvia pegadiza piconiza. Sí, pica ese lluvia que noes, y que siendo así como es despierte en uno la sensación de humedad. Que difícil, por que entonces la mente juega y algo como el drag-and-drop del windows comienza en ahí. Entre este HP Pavilion y una recta avenida Rosa Toro, entre estos árboles bailarines y un invierno limeño; una mujer delgada y un grueso y atrevido trío.

Me pica la entrepierna, la cosa esa agridulce que se acerca lentamente, que se apodera de mi cuerpo. Me pica la sal, la azúcar, la limón, el azúcar, le mundo. Y me rasco criticamente; por la pendiente se desliza, se distorsiona esa canción y todas las rectas círculos.

Entre estas palabras y un beso.

ganas de ser

Si inauguramos un año es por algo, es por que es unico, por que en el fondo hay que despedirse tambien de cada segundo sudoroso que provoca su "así", su "un poquito más aquí que allá" y 100 metros de la pulperia Castro.

Hoy, recien hoy, le doy la bienvenida al año, porque estoy listo para decirle adiós y punto. 

Adios cada segundo pervertido en los cuales desgasto el pensamiento.

A Dios, cada hora de mi vida, cada instante delirante que atraviesa mi ventana como rafaga huracanada de flor.

Here, there and everywhere... adiós ventanas oscuras, complices de amor, terror y lujuria; somos victimas del adiós más inocuo, vano y cruel,
pero igual lo queremos todos y dejamos nada de piel en el tiempo, creemos que no y sí

nos arranca la piel cada segundo de transcurrir empedernido, cada cilindro vacío, o que 
¿qué? Sino acaso, un solo pensamiento, una claridad espantosa de las cosas

Hoy recién puedo aceptar que nada de este año me queda, sino que se me va, todo se me va año tras año, no crezco yo, sino que disminuyo: menos pensamientos, menos música nueva por escuchar... acepto el adiós porque el hasta luego me disturba y no me gusta el engaño simple y vulgar

prefiero creer que en verdad un día puede durar 600 páginas dependiendo de quien lo describa,
prefiero los engaños tercos y arrebatados que sueñan sin quedarse con las ganas de ser

latió, nació, cagó, comió, orinó, lloró Aarón

Para ustedes Aarón Palma Valenzuela será muchas imágenes, muchos "ay que lindo", tantos ahora, abrazos, mañana y después caricias, pielcita de algodón, ojazos farolados, tanto, mucho será para ustedes Aarón...

Para mi, que ahora soy otro yo; indiferenciado de los otros-ayer y identificado con los otros-hoy (donde hoy es solo una estadia momentanea, un paseo en bicliceta eterno al rededor del parque de Villa Jardin cuando tenia 15 años). Para... entonces, sera un otro, que entorno a lo catastrófico latirá de inquietudes, de llantos y huidas de este mundo. Un vientecillo tibio arrazando con los pulmones adormecidos del planeta, una calor absurdo en el invierno mas salado de todos los mares...

Para ti, que va! una noche nada mas, una pujadera alucinante, un rincon exacto en el que se pretende la fe de todas las celulas; una razon embrutecida y un porqué de rincones inexactos.

Y varios puntos suspensivos despues, el ahorcado corazon de aquellos lo dejara vivir desabrigado, lo hare recorrer desiertos explicitos de piel y olores indescriptibles en el ultraespacio marino... y ahi viviremos tambien. Su corazon, que sera el mio y el tuyo, caera con palmas abiertas, la leccion aprendida, la supervivencia perfecta del humano que esta el borde de la locura de poder, la supervivencia que se convierte en una estupefacción de la mente... y del corazon,

olvidadizos, enrojecidos todos los años, buscare acercame a su entorno, luchara con su ser en un debate del QUIEN, el amor le sera dado y su razon alzara vuelo alejandose de mi... sera como hoy soy, y olvidara el presente de sus raices, nos colocara en el pasado amoroso, en el pasado que jamas recordara pero que intuye, nos pondra lirios y nos dira papá, mamá...

nosotros no olvidaremos, es tarde para eso, queda ese dolor, o esa gracia imperterrita que nos dejó su andar en nuestras vidas, el rastro que deja su vuelo ahora nos enseñara mas de lo que todos los años nos habian dado,

y nunca dejaremos de aprender, y nadie lo entendera tan bien como los que lo viven
y para mi fue de pronto
hermoso corazon acaramelado con frutas de ti
para el encuentro fue perfecto
hubo Dios entre los tres
la trinidad se hace carne
se hace espiritu tu voz
y para ti fue suficiente
sientesufiste para mi
y nunca dejaremos de adorar
y para nos sera el aplauso sordo
el aire tibio
la marmota culta
unos ojos farolados
un agu idiotizante
unagua de vida llena
aguacero de ceremonias
agu-a cero suficien grados desde su corazon

principitos linguisticos

Todas las tildes se han omitido de mi vida. No espero que comprendan, pero pretender tildar desaforadamente debe ir cediendo a la razon del cambio del concepto analfabeto(a).

Todo cambian dice la cancion, todo cambia. Hace unos muchos largos años, analfabeto era aquel hombre que no sabia ni leer ni escribir; analfabeta era aquella a la que le habian impedido educacion y que por eso no sabia ni leer ni escribir. Sin embargo, y no gracias a nosotros, el concepto cambio radicalmente en la medida en que subia como espuma la cerveza cibernetica del amor al microchip y al procesador intel-revolucion-dualcorazon y mas. No interesa por que, ni quien, ni como. Interese, entonces, el impacto.

Hoy en dia, se estima que son menos los analfabetos en la medida en que leer y escribir ya no comparte nada con el termino analfabeto. Ahora la gama de destrezas informaticas han reemplazado a leer-escribir del significado de este significante. En tanto que de lo anterior se resulte positivo, ninguna tilde es necesario nunca mas.

A los principitos de nuestra buena-bienhablada-lengua les exhortaria a la calma, al desestres por buscar un teclado en español, a la respiracion profunda y meditacion sobre el fondo de lo que escriben y no por la forma. A los defensores de la RAE, a su cupula ensombresida por los años, a los hijos de cripton y defensores de la impunidad linguistica, les pido calma... ahora el destino no esta en vuestras manos, pueden descansar en paz.

antes niegue sus luces el sol...

Este "no hablare" sera lo unico que diga del 6 - 0 de ayer. Parece que no estamos usando los paneles solares necesarios para alimentarnos de ese vitamina K que dan los rayos del sol y, definitivamente, el himno nacional se nos trasgiversa antes de un partido de futbol.

Al himno nacional parece la letra de una maldicion lanzada premoritoriamente desde la ultratumba. El coro que cantamos tantas veces como automatas de la nacion es muy claro: una advertencia de lealtad hacia nosotros mismos.

Coro

Somos libres, seámoslo siempre
y antes niegue sus luces el sol,
que faltemos al voto solemne
que la patria al Eterno elevó.

Cuál es ese voto solemne que la patria eleva al Eterno: no es acaso un compromiso ulterior con la tierra que nos da de comer; esa en la cual habitamos, de la que nos hacemos responsables por administrar. Pero este compromiso, si bien implica un voto hacia la tierra como algo fisico que compartimos y definimos como país, tambien implica su opuesto complementario: lo abstracto de la identidad. Una lealtad al ser peruano donde hacer algo encontra del país, es hacer algo encontra de ya mas de 30 millones de personas; la siempre maldita traicion a la patria.

Esta traicion implica tanto un daño fisico como espiritual. Es ahi donde el voto solemne se vuelve Eterno. El lazo que une a todos los peruanos es un lazo espiritual y, por lo tanto, el daño en una persona repercute en todos. Vamos a dejar el analisis del coro aquí para irlo enlazando con las demas estrofas.

Estrofa I
Largo tiempo el peruano oprimido
la ominosa cadena arrastró;
condenado a una cruel servidumbre
largo tiempo en silencio gimió.
Mas apenas el grito sagrado
¡Libertad! En sus costas se oyó,
la indolencia de esclavo sacude,
la humillada cerviz levantó.

Esta primera estrofa representa un presenta que se cuenta en pasado ya que el himno es una premonicion de una esclavitud que se dirige a una libertad. Esa cadena que se arrastra es el presente, es la esclavitud a la que nos hemos condenado por no cumplir con el voto solemne. La impotencia que nos tragamos en silencio y todo esos gemidos de peruanos que gritan al ver un partido de futbol. Sin embargo, seguidamente de eso los gritos de libertad que se oyen en la costa. Es importante resaltar que En sus costas se oyó no implica que los gritos provengan de la costa. Como veremos en la ultima estrofa del himno los gritos como iniciativa de libertad provienen de los andes.

Estrofa VII
En su cima los Andes sostengan
la bandera o pendón bicolor,
que a los siglos anuncie el esfuerzo
que ser libres, por siempre nos dio.
A su sombra vivamos tranquilos,
y al nacer por sus cumbres el sol,
renovemos el gran juramento
que rendimos al Dios de Jacob.

Que se indique el sosten de la bandera desde las alturas de los andes es importante. No envano el departamente del Cuzco se ha alzado como representando emblematico de lo andes, no solo a nivel nacional sino internacional: la prensa extranjera llama a la seleccion peruana como la seleccion inca. Evidentamente, este invocacion incaica se relacion con Machu Picchu (Cuzco). Las lineas subsiguientes indican algo importante: recordar el esfuerzo de ser libres. Ser libres no solo tuvo un esfuerzo fisico, material o concreto, sino espiritual y abstracto.

El acto por el cual un pueblo en esclavitud avanza hacia la libertad implica un movimiento introspectivo; un movimiento unico en el cual el cuerpo obtiene la fuerza mayor del espiritu por que es en él donde recide la idea de nación. A diferencia de lo que podria suceder hoy, el primer movimiento unico implica mayor fortalece de las que podriamos experimentar hoy. ¿Por qué? Porque hoy no tenemos que imaginas un territorio, ni una bandera, ni una moneda, ni tenemos que imaginar una camiseta de futbol. Todo eso esta ahí para que, en teoría, nuestro espiritu de nacion se mantenga fuerte. Y para que, a la sombra de ese libertad podamos vivir tranquilos: en paz. Mas de nuevo la condicion, la advertencia del coro: de que cada vez que nazca el sol renovemos el juramento, el voto solemne al Eterno. Ese cada vez es sumamente importante: dia a dia, sin quitar uno, debemos mantener esa lealtad nacional que fortalecera la identidad, nuestro ser espiritual en una nacion. La violacion contra ese espiritu nos condena a la esclavitud: a una caracterizada por la pobreza de identidad.

Pero ¿cuando violamos este juramento? Ya que este post surgio de un evento deportivo me referire a uno en el cual violamos ese juramento. A ese mundial de Argentina 78 donde los militarisimos Videla y Massera tenian al mundial como su principal campaña publicitaria para mostrar a una Argentina sonriente. Argentina debia superar a Peru por 4 goles para seguir en la carrera mundialistica y la goleada fue por 6 goles a 0. Refiriendose a las cuestionadas acciones de los militares en Argentina una pagina web dice:


"En el terreno deportivo, la selección albiceleste había quedado en una situación complicada y debía superar a Perú por cuatro goles para lograr su pase a la final; pero, el partido que terminó con un abultado 6 a 0, ha sido largamente cuestionado y fueron muchos los que sostienen que el visitante se dejó ganar. " (http://www.recorriendoamerica.com/america/index.php?option=com_content&task=view&id=244&Itemid=111)


Alguien podria pasar por alto este hecho, menospreciarlo y decir que justificarnos en el pasado es una mediocridad, pero esto no es un intento de justificacion sino que saber que hemos estado haciendo mal para estar donde estamos. Nuestra debilidad en identidad proviene una falta: una traicion hacia nosotros mismos que aun no logramos curar. Es necesario curarnos de ese desprecio implicito que tenemos por nosotros mismos. Debemos trabajar para que ser peruano no sea una cuestion inevitable que debemos superar sino una motivacion para que lo que hagamos no perjudique al objetivo espiritual de la nacion: identidad. Renovemos ese voto solemne, renovemos un voto hacia nosotros mismos, hacia nuestro ser espiritual que nos ha convocado a ser nacion.

Lost

... sobre Lost, una serie con puntos y comas, con alternativas con idas y venidas; como todo, claro y oscuro: un intento (sera intento hasta que termine) por explicar el por que del curso del planeta: quiero comparar este intento con aquella pelicula que luego seria reproducida como chancha: The Matrix.